América Latina se encuentra ante un punto de inflexión histórico. Con la COP30 en Brasil como escenario, surge la oportunidad de reescribir las reglas del liderazgo climático desde el Sur Global. El desafío era complejo: transformar décadas de narrativas centradas en la vulnerabilidad en una historia de potencial transformador. Necesitábamos construir puentes entre realidades fragmentadas —políticas, sociales, geográficas— y diseñar un lenguaje visual capaz de resonar con igual fuerza en cumbres diplomáticas y movilizaciones ciudadanas.